Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Cuando los astros eran cuerpos,
no irisados, y no caleidoscópicos,
las fronteras, raíces,
tu lengua, el exterminio de mis evocaciones,
sólo fue en ese cuando el todo, el universo.
Porque:
Cada vez que te pienso te pierdes en mi cosmos
de laberintos, formas, negativas,
donde tu beso vive entre algodones
que lamen mis heridas,
oh, inconsciente de mí, de no sentir
tu lametón soluble en los océanos,
en las adversidades de mis párpados,
cuando sueño sonidos.
Ya que:
Tus suspiros son lúmenes,
no sollozos, no fábulas,
sino idiomas que afligen la ignorancia.
Cómo aguarda, oh, paciente, la estación
de las constelaciones; y la luna es un muérdago
que viste las baldosas de esperanza,
de esa proximidad tan deseada.
Hoy:
Me conformo con ver lo que tú ves.
Quizá sean tus ojos los que hablan por mi boca,
nunca olvido el deseo, pero se distorsiona
cuando:
Quiero amarte hacia afuera.
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