¿Ya es de noche?
El sol está cediendo
un manto dibujado de estrellas sobre nosotros
y caracolas ondeantes dibujan
el océano a mis pies,
caminos trazados por moluscos huesudos.
Tu pelo, trayectoria de mil caracoles,
ondeante,
volando,
eternamente sobre la arena húmeda a mis pies...
y te veo y me miras.
¿Qué es lo que ahora acontece en el mundo?
No importa si tengo inspiración esta noche,
escribo lo que debo escribir,
y sueño lo que veo en tus ojos,
inundados,
profundos,
caprichosos luceros que brillan
como el faro a nuestras espaldas,
sin importar lo que pase,
siempre brilla para orientar mi mirada,
que se pierde entre sueños
cantados por aves alfareras,
que trabajan insaciablemente,
delineando tu figura,
humedeciendo el fino barro de tu piel morena,
caricia muda que deletreo entre estrellas palpitantes,
que se inquietan por el zumbido de mosquitos aleteros,
tripulantes de mis sueños,
incansables amigos que mantienen despierto,
por el picor insistente de mi piel marchita...
Dime, ¿por qué sigo viajando?,
¿por qué aun teniéndote tan cerca
no paro de mover los pies?
Dime, sirena de esmeraldas,
¿Por qué no puedo contemplar la luna
con los ojos amielados?
¿Por qué el néctar de tu flor me ha cautivado?
¿Acaso soy el que tristemente tira
redes esperando encontrarte cada noche
bajo un océano que susurra al tiempo?
Detente que los corazones tiritan esta noche.
¿Por qué no paro de soñarte?
¿Acaso sólo ilusiones son las que reinan mi mirada?
Dime ¿por qué no dejo de sentir tal cariño?
Quizás, ya soy parte de tu vida.
Escribo nombre tras nombre deletreándote,
cantándote,
haciéndote verso,
convirtiéndote en suaves notas
danzantes sobre líneas de arco iris,
pensamientos nubosos,
con incienso en la yema de los dedos,
cambiante como mi estado de ánimo,
pero indeleble a la lluvia de mis ojos,
soy navegante de tus aguas.
Permíteme ahogar las penas,
dejar naufragar las tristezas
en las olas rompientes de tu playa,
déjame ser uno con la ola,
uno con las estrellas,
uno con la luna,
uno con tigo...
De noches deambulo,
caminando,
trotando,
corriendo,
soñando
teniendo sólo un beso escrito,
me he derramado en ti
como lo hago con la tinta,
inmutable,
incansable,
eterno,
un simple suspiro al viento
que viaja hasta encontrarte,
hasta hacerte rozar la piel
para darte esas cosquillas locas,
que me traen viajando.
No me canso de decirlo...
no me canso de escribirlo...
musa de cien lenguas,
¿por qué me llenas de tanto delirio?
Soy presa de un amor cambiante,
de un sueño constante,
de una mirada fría,
que me hierve la sangre.
Estoy ciego,
impaciente por verte,
soy mudo y tartamudeo al hablarte,
¿por qué provocas tantas cosas en mi mente enfermiza?
¿Por qué me haces ser presa de tu delirio constante?
Sólo déjame ser quien soy,
ante tus pies,
ante tus escamas,
sirena cambiante,
sólo déjame ser...
Uno solo,
ése que siempre ha estado ahí,
esperando tu nave,
para poder ondear tus olas
y perderme en el beso eterno
del sol con el océano.
Soy gaviota ondeante,
surcador de tus susurros,
sólo extiendo alas para volar dentro de ti,
para perderme en tu infinito cariño,
no quiero pasar volando la vida entera,
pero no quiero aprisionarte, sirena.
Una isla sería el remedio a mis males,
donde cante sus suspiros,
sin anhelos,
lápiz ni papel,
ni arena, ni dedos,
ni mente, ni sueños,
sólo con tu voz cálida,
con tu manto arenal...
con tu caricia muda...
con tu sonrisa bañada de melancolía...
con tigo...
con migo...
con todo el mundo a nuestro costado...
con un grano de arena en la nariz...
y un cielo estrellado grabado en tus ojos inundados.
Caminaré sin cesar por la playa,
contándote mi vida en un pétalo,
serán las dos de la mañana y el sol no aparecerá
hasta que cerremos los ojos,
para pintarnos en este cuadro hermoso de la vida,
donde te tengo escrita,
bajo tinta, papel y muñeca...
donde sé que todo es tan real,
como ahora que te veo.
Y te siento y soy feliz,
y soy triste,
y soy llanto,
y soy melancolía,
y soy un gato que maúlla a la noche eterna,
eterna como el color de tu pelo sobre mi mejilla;
ronroneo sobre tu pecho,
haciendo un oleaje suave sobre tu piel,
sobre tu sangre,
sobre tu corazón,
arrullándolo para conciliar el sueño protegiéndote,
cuidándote,
mirándote dormida,
sintiendo tu respiración sobre mi nariz,
sobre mis mejillas, sobre mis ojos
y tomándote de la mano,
de los dedos,
de la cintura,
para volar y perdernos entre nubes,
sólo nubes,
donde seguro encontraremos el amanecer,
como todos los días de mi vida,
con tigo...
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El sol está cediendo
un manto dibujado de estrellas sobre nosotros
y caracolas ondeantes dibujan
el océano a mis pies,
caminos trazados por moluscos huesudos.
Tu pelo, trayectoria de mil caracoles,
ondeante,
volando,
eternamente sobre la arena húmeda a mis pies...
y te veo y me miras.
¿Qué es lo que ahora acontece en el mundo?
No importa si tengo inspiración esta noche,
escribo lo que debo escribir,
y sueño lo que veo en tus ojos,
inundados,
profundos,
caprichosos luceros que brillan
como el faro a nuestras espaldas,
sin importar lo que pase,
siempre brilla para orientar mi mirada,
que se pierde entre sueños
cantados por aves alfareras,
que trabajan insaciablemente,
delineando tu figura,
humedeciendo el fino barro de tu piel morena,
caricia muda que deletreo entre estrellas palpitantes,
que se inquietan por el zumbido de mosquitos aleteros,
tripulantes de mis sueños,
incansables amigos que mantienen despierto,
por el picor insistente de mi piel marchita...
Dime, ¿por qué sigo viajando?,
¿por qué aun teniéndote tan cerca
no paro de mover los pies?
Dime, sirena de esmeraldas,
¿Por qué no puedo contemplar la luna
con los ojos amielados?
¿Por qué el néctar de tu flor me ha cautivado?
¿Acaso soy el que tristemente tira
redes esperando encontrarte cada noche
bajo un océano que susurra al tiempo?
Detente que los corazones tiritan esta noche.
¿Por qué no paro de soñarte?
¿Acaso sólo ilusiones son las que reinan mi mirada?
Dime ¿por qué no dejo de sentir tal cariño?
Quizás, ya soy parte de tu vida.
Escribo nombre tras nombre deletreándote,
cantándote,
haciéndote verso,
convirtiéndote en suaves notas
danzantes sobre líneas de arco iris,
pensamientos nubosos,
con incienso en la yema de los dedos,
cambiante como mi estado de ánimo,
pero indeleble a la lluvia de mis ojos,
soy navegante de tus aguas.
Permíteme ahogar las penas,
dejar naufragar las tristezas
en las olas rompientes de tu playa,
déjame ser uno con la ola,
uno con las estrellas,
uno con la luna,
uno con tigo...
De noches deambulo,
caminando,
trotando,
corriendo,
soñando
teniendo sólo un beso escrito,
me he derramado en ti
como lo hago con la tinta,
inmutable,
incansable,
eterno,
un simple suspiro al viento
que viaja hasta encontrarte,
hasta hacerte rozar la piel
para darte esas cosquillas locas,
que me traen viajando.
No me canso de decirlo...
no me canso de escribirlo...
musa de cien lenguas,
¿por qué me llenas de tanto delirio?
Soy presa de un amor cambiante,
de un sueño constante,
de una mirada fría,
que me hierve la sangre.
Estoy ciego,
impaciente por verte,
soy mudo y tartamudeo al hablarte,
¿por qué provocas tantas cosas en mi mente enfermiza?
¿Por qué me haces ser presa de tu delirio constante?
Sólo déjame ser quien soy,
ante tus pies,
ante tus escamas,
sirena cambiante,
sólo déjame ser...
Uno solo,
ése que siempre ha estado ahí,
esperando tu nave,
para poder ondear tus olas
y perderme en el beso eterno
del sol con el océano.
Soy gaviota ondeante,
surcador de tus susurros,
sólo extiendo alas para volar dentro de ti,
para perderme en tu infinito cariño,
no quiero pasar volando la vida entera,
pero no quiero aprisionarte, sirena.
Una isla sería el remedio a mis males,
donde cante sus suspiros,
sin anhelos,
lápiz ni papel,
ni arena, ni dedos,
ni mente, ni sueños,
sólo con tu voz cálida,
con tu manto arenal...
con tu caricia muda...
con tu sonrisa bañada de melancolía...
con tigo...
con migo...
con todo el mundo a nuestro costado...
con un grano de arena en la nariz...
y un cielo estrellado grabado en tus ojos inundados.
Caminaré sin cesar por la playa,
contándote mi vida en un pétalo,
serán las dos de la mañana y el sol no aparecerá
hasta que cerremos los ojos,
para pintarnos en este cuadro hermoso de la vida,
donde te tengo escrita,
bajo tinta, papel y muñeca...
donde sé que todo es tan real,
como ahora que te veo.
Y te siento y soy feliz,
y soy triste,
y soy llanto,
y soy melancolía,
y soy un gato que maúlla a la noche eterna,
eterna como el color de tu pelo sobre mi mejilla;
ronroneo sobre tu pecho,
haciendo un oleaje suave sobre tu piel,
sobre tu sangre,
sobre tu corazón,
arrullándolo para conciliar el sueño protegiéndote,
cuidándote,
mirándote dormida,
sintiendo tu respiración sobre mi nariz,
sobre mis mejillas, sobre mis ojos
y tomándote de la mano,
de los dedos,
de la cintura,
para volar y perdernos entre nubes,
sólo nubes,
donde seguro encontraremos el amanecer,
como todos los días de mi vida,
con tigo...
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