Al final de la oscuridad
no quedará una estrella encendida
porque tu amor se convierte en maldad,
y convierte en muerte todo lo que en mí es vida.
No puedo despertar,
la pistola no lo permite
quiere en el sueño asesinar
ese corazón que por ti se derrite.
Corren los cardos esperando mi paseo
se esconden entre nada con flechas de ilusión
mi corazón no cree en nada, lo convertiste en ateo
atado a tu muerte, camino hacia tu maldición.
Llego la hora; adiós dulce estupidez
vestido en rojo tu fluir
maldito por tu noble insensatez,
no tienes donde correr, no pienses en huir.
no quedará una estrella encendida
porque tu amor se convierte en maldad,
y convierte en muerte todo lo que en mí es vida.
No puedo despertar,
la pistola no lo permite
quiere en el sueño asesinar
ese corazón que por ti se derrite.
Corren los cardos esperando mi paseo
se esconden entre nada con flechas de ilusión
mi corazón no cree en nada, lo convertiste en ateo
atado a tu muerte, camino hacia tu maldición.
Llego la hora; adiós dulce estupidez
vestido en rojo tu fluir
maldito por tu noble insensatez,
no tienes donde correr, no pienses en huir.