Valen_Tina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pensé que sus nudillos tocando en mi ventana iluminada eran un regalo del viento.
De ese viento que desprende la cal de las paredes y transporta lejos la arena de las dunas.
Nos abrazamos sin apenas decirnos nada.
Su sonrisa me mantenía anclada en la espesura de mi habitación.
Su cuerpo aniquiló todos los miedos y las inseguridades de la mañana.
Su mirada es muy triste cuando culmina el deseo.
Es como mi playa preferida, repleta de arena húmeda, como un mar poderoso hace que me sienta pequeña
y cuando ruge, me intimida.
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