Estás asustada.
Me calmo en tus glúteos,
y en tus pechos pequeños.
Te hablo de que me folles.
Sobre tu día escolar...
Pero tú sólo aúllas:
«¡por favor, detente,
no puedo respirar!
¡Te juro que no hablaré!»
Mi amante, te estabas sofocando
MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo
de nuestros Mecenas.
✦ Hazte Mecenas
Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español