elias peñuela
Poeta recién llegado
Cercana las cuatro pe eme
procedimos a besarnos.
Acariciamos
las pieles y besamos
los rostros.
Caían sobre mí,
como lluvia o trueno,
su forma era la de una ola
que lame la arena.
El color de su vientre
y el aroma en su falda
pertenecían a mi boca,
juntos en su cuerpo de
madera humedecida.
Una historia,
la de un amor y sus besos
que a las cuatro de la tarde
vinieron a mí,
arropando ese instante
que lo tenía todo.
procedimos a besarnos.
Acariciamos
las pieles y besamos
los rostros.
Caían sobre mí,
como lluvia o trueno,
su forma era la de una ola
que lame la arena.
El color de su vientre
y el aroma en su falda
pertenecían a mi boca,
juntos en su cuerpo de
madera humedecida.
Una historia,
la de un amor y sus besos
que a las cuatro de la tarde
vinieron a mí,
arropando ese instante
que lo tenía todo.