Sobredosis, exceso y delirio de amor (dueto con corazón de loba)

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Mario Francisco LG

Un error en la Matrix


Sobredosis, exceso y delirio de amor

Por Andrés Amendizabal y Corazón de Loba (Mi amada Marián)




La adrenalina recorre la piel ardiente,
legañas de felicidad salen;

alegrías que sobrepasan los limites de la mente,
puertas que se abren con una sola llave.


Un deseo incontrolable se aproxima,
la sensualidad enajenada del alma germina,

y los ojos sonríen a la boca,
mientras los desiertos del tacto, se tocan.


Va de la mano el exceso de amor,
mientras el corazón se despabila
al escuchar palabras
suaves, cariñosas y románticas…


Con rimas y ritmo, como una airosa canción,
como el canto insistente de un jilguero,
se va pregonando la pérdida de la noción,
y se entrega el color del alma a algo nuevo.


A merced de la locura de amar,
entre sabanas,
aguamiel de besos
y dóciles caricias,
se entrega también el vehemente cuerpo…


que no se hastía de asediar
por hacer el intento,
pues imaginando llega a pensar,
que entregándose lograra el cielo.


Toma forma de
egoísta y misterioso,
sumergiendo sueños
y fantasías, estremecimientos
que anegan las emociones
en un insondable amar.


Dejando oculta a la melancolía,
que se disuelve en los preludios de un nuevo empezar;
ha caído en el pancismo y ha pintado ya sus nuevos días,
colocando una efigie lozana, inhumando su pesar.
 


Sobredosis, exceso y delirio de amor

Por Andrés Amendizabal y Corazón de Loba (Mi amada Marián)




La adrenalina recorre la piel ardiente,
legañas de felicidad salen;

alegrías que sobrepasan los limites de la mente,
puertas que se abren con una sola llave.


Un deseo incontrolable se aproxima,
la sensualidad enajenada del alma germina,

y los ojos sonríen a la boca,
mientras los desiertos del tacto, se tocan.


Va de la mano el exceso de amor,
mientras el corazón se despabila
al escuchar palabras
suaves, cariñosas y románticas…


Con rimas y ritmo, como una airosa canción,
como el canto insistente de un jilguero,
se va pregonando la pérdida de la noción,
y se entrega el color del alma a algo nuevo.


A merced de la locura de amar,
entre sabanas,
aguamiel de besos
y dóciles caricias,
se entrega también el vehemente cuerpo…


que no se hastía de asediar
por hacer el intento,
pues imaginando llega a pensar,
que entregándose lograra el cielo.


Toma forma de
egoísta y misterioso,
sumergiendo sueños
y fantasías, estremecimientos
que anegan las emociones
en un insondable amar.


Dejando oculta a la melancolía,
que se disuelve en los preludios de un nuevo empezar;
ha caído en el pancismo y ha pintado ya sus nuevos días,
colocando una efigie lozana, inhumando su pesar.

que bella melodia una dosis de amor y de entusiamo en cada verso q se esparse en el infinito de pasiones q dejan los cuerpos en busqueda de tanta ternura. fablosas lineas,placer leerte.
 
Meresco un premio, creo que estoy presente en todos sus duetos, aunque, ahora que lo pienso, creo que el mejor premio es la felicidad que me llevo al leerlos, sigan así, esto siempre les queda genial, un abrazo a ambos.
 
delirios exesos sobredosis no hay antidoto para esta enfermedad que corre por sus venas y no para de soñar en sentirse en cada verso son un solo palpitar de corazones enfermos pero de el amor mas grande y sin igual.
me encanto leerlos cada ves esos duetos se hacen mas profundos besos a mis dos sobris bellos:::hug::::::hug:::
 


Sobredosis, exceso y delirio de amor

Por Andrés Amendizabal y Corazón de Loba (Mi amada Marián)




La adrenalina recorre la piel ardiente,
legañas de felicidad salen;

alegrías que sobrepasan los limites de la mente,
puertas que se abren con una sola llave.


Un deseo incontrolable se aproxima,
la sensualidad enajenada del alma germina,

y los ojos sonríen a la boca,
mientras los desiertos del tacto, se tocan.


Va de la mano el exceso de amor,
mientras el corazón se despabila
al escuchar palabras
suaves, cariñosas y románticas…


Con rimas y ritmo, como una airosa canción,
como el canto insistente de un jilguero,
se va pregonando la pérdida de la noción,
y se entrega el color del alma a algo nuevo.


A merced de la locura de amar,
entre sabanas,
aguamiel de besos
y dóciles caricias,
se entrega también el vehemente cuerpo…


que no se hastía de asediar
por hacer el intento,
pues imaginando llega a pensar,
que entregándose lograra el cielo.


Toma forma de
egoísta y misterioso,
sumergiendo sueños
y fantasías, estremecimientos
que anegan las emociones
en un insondable amar.


Dejando oculta a la melancolía,
que se disuelve en los preludios de un nuevo empezar;
ha caído en el pancismo y ha pintado ya sus nuevos días,
colocando una efigie lozana, inhumando su pesar.

Grrrr :mad:, no es que sea envidioso no pero porque no puedo conseguirme una chica asi... :::triste:::, uds combinan muy bien y eso de OZ ita me vacila :), buen poema
 
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