Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
SOBREVIVIENDO
Sólo pasa el tiempo,
vago y lento,
las ilusiones se desvanecen,
como luces tenues,
que un día iluminaron tu vida,
con su brillo y alegría.
Hoy sobreviviendo estás
a todo aquello...
¿Qué sucedió con tus sueños?
que hoy desaparecieron,
como nubes en el cielo,
son sólo recuerdos bellos
de aquel tiempo...
Mas sobreviviendo te encuentras
después de la tormenta,
que se desató en tu solitario corazón
que un día soñó...
y hasta la cordura perdió,
por esos pálpitos de locura y pasión,
que tanto fuego en él volcó,
que como un volcán, en tu pecho ardió
perdiendo la razón.
Hoy sobreviviendo estás,
con un profundo pesar,
tratando de soportar
tan vergonzoso final
y tratando de mirar,
con la vista en alto al andar,
porque cuando el amor llama a la puerta,
es tan infinita la emoción,
que no hay ni lógica ni razón
y se hacen mil locuras por amor.
Pero cuando todo se desvanece
y los sentimientos quedan heridos,
viene el desconsuelo y un profundo vacío
y como un sobreviviente,
derrotado y perdido
por ese amor no correspondido,
vas en busca de una explicación
y miras al cielo con tus brazos extendidos
tratando de comprender,
el por qué de tan triste final,
si todo estaba escrito,
así te lo habían dicho,
él era el amor que esperabas en tu vida,
así decían los sabios,
en los que creías,
pero nada era cierto,
él jamás sus ojos en ti fijó,
fue sólo una ilusión,
que fue alimentando a tu corazón,
cada día más grande se hacía
y el corazón perdías.
Fueron meses de esperar
y lo único que conseguiste fue un vergonzoso
y triste final,
pero sé, que si pudieras el tiempo retroceder
lo harías una y otra vez.
Sé que cuando pase el tiempo,
lo llevarás como un dulce recuerdo,
más de alguna sonrisa te sacará,
evocar aquel hermoso momento de locura,
que como una niña te hizo actuar
y hasta temblar,
con sólo sus ojos mirar,
¿ves? te hago sonreír
y aún no ha padado el tiempo.
¿Ves? como la verguenza se aleja,
al recordar que un día quisiste amar.
No importa como sucedieron las cosas,
¡que más da!
si a tu vida le dió una chispa de felicidad
y ahora en él pensar,
la verguenza corriendo se va.
Sólo pasa el tiempo,
vago y lento,
las ilusiones se desvanecen,
como luces tenues,
que un día iluminaron tu vida,
con su brillo y alegría.
Hoy sobreviviendo estás
a todo aquello...
¿Qué sucedió con tus sueños?
que hoy desaparecieron,
como nubes en el cielo,
son sólo recuerdos bellos
de aquel tiempo...
Mas sobreviviendo te encuentras
después de la tormenta,
que se desató en tu solitario corazón
que un día soñó...
y hasta la cordura perdió,
por esos pálpitos de locura y pasión,
que tanto fuego en él volcó,
que como un volcán, en tu pecho ardió
perdiendo la razón.
Hoy sobreviviendo estás,
con un profundo pesar,
tratando de soportar
tan vergonzoso final
y tratando de mirar,
con la vista en alto al andar,
porque cuando el amor llama a la puerta,
es tan infinita la emoción,
que no hay ni lógica ni razón
y se hacen mil locuras por amor.
Pero cuando todo se desvanece
y los sentimientos quedan heridos,
viene el desconsuelo y un profundo vacío
y como un sobreviviente,
derrotado y perdido
por ese amor no correspondido,
vas en busca de una explicación
y miras al cielo con tus brazos extendidos
tratando de comprender,
el por qué de tan triste final,
si todo estaba escrito,
así te lo habían dicho,
él era el amor que esperabas en tu vida,
así decían los sabios,
en los que creías,
pero nada era cierto,
él jamás sus ojos en ti fijó,
fue sólo una ilusión,
que fue alimentando a tu corazón,
cada día más grande se hacía
y el corazón perdías.
Fueron meses de esperar
y lo único que conseguiste fue un vergonzoso
y triste final,
pero sé, que si pudieras el tiempo retroceder
lo harías una y otra vez.
Sé que cuando pase el tiempo,
lo llevarás como un dulce recuerdo,
más de alguna sonrisa te sacará,
evocar aquel hermoso momento de locura,
que como una niña te hizo actuar
y hasta temblar,
con sólo sus ojos mirar,
¿ves? te hago sonreír
y aún no ha padado el tiempo.
¿Ves? como la verguenza se aleja,
al recordar que un día quisiste amar.
No importa como sucedieron las cosas,
¡que más da!
si a tu vida le dió una chispa de felicidad
y ahora en él pensar,
la verguenza corriendo se va.
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