alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
En aquella playa larga donde el sol está muriendo
bañado por las olas de un mar embravecido
el viento sopla fuerte sin tregua ni descanso
un barco de pescadores poco a poco se está hundiendo
Ala orilla de la playa una mujer desesperada
reza sin descanso al Señor de las alturas
su rostro está mojado por lágrimas bañadas
pues en ese barco va su hija tan amada
La tormenta avanza sin tregua ni descanso
los rayos en la mar no cesan de caer
la pobre mujer con sus ojos puede ver
aquel barco de pronto desaparecer
Sus rezos son más fuertes para que Dios los oiga
el barco ya no está el mar se lo ha llevado
agarrada a una madera ve a su hija que llegaba
el mar se la ha devuelto su hija está salvada
bañado por las olas de un mar embravecido
el viento sopla fuerte sin tregua ni descanso
un barco de pescadores poco a poco se está hundiendo
Ala orilla de la playa una mujer desesperada
reza sin descanso al Señor de las alturas
su rostro está mojado por lágrimas bañadas
pues en ese barco va su hija tan amada
La tormenta avanza sin tregua ni descanso
los rayos en la mar no cesan de caer
la pobre mujer con sus ojos puede ver
aquel barco de pronto desaparecer
Sus rezos son más fuertes para que Dios los oiga
el barco ya no está el mar se lo ha llevado
agarrada a una madera ve a su hija que llegaba
el mar se la ha devuelto su hija está salvada