wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Soledad, soy yo.
Soledad, soy yo, tu amigo
vengo de nuevo a contarte mis desdichas
y como antes, abrázame fuerte,
tu que siempre me escuchaste en silencio
tu que siempre guardaste mis secretos,
tu que siempre conservaste en tu regazo
un rinconcito tibio para mi.
Soledad, fiel compañera en mis horas de agonía
vengo a ti con el alma vacía,
vengo a ti con el corazón entre mis manos
tratando de curar las heridas que un amor dejó.
De tanto ir cantando me robaron la alegría
todas las ilusiones y los sueños en que creí
y en vano el alma, de otros tiempos hace memoria
si ya perdí las esperanzas, las ganas de vivir.
Desde entonces...
Soy como un espíritu que habita entre los muertos.
Desde entonces...
Soy como hoja que vaga entre los huertos secos.
Desde entonces...
Cargo en el pecho una inmensa amargura
que me estrella diariamente entre la gente,
como se estrella entre las rocas, las olas del mar.
Soledad, soy yo, tu amigo
vengo de nuevo a contarte mis desdichas
y como antes, abrázame fuerte,
tu que siempre me escuchaste en silencio
tu que siempre guardaste mis secretos,
tu que siempre conservaste en tu regazo
un rinconcito tibio para mi.
Soledad, fiel compañera en mis horas de agonía
vengo a ti con el alma vacía,
vengo a ti con el corazón entre mis manos
tratando de curar las heridas que un amor dejó.
De tanto ir cantando me robaron la alegría
todas las ilusiones y los sueños en que creí
y en vano el alma, de otros tiempos hace memoria
si ya perdí las esperanzas, las ganas de vivir.
Desde entonces...
Soy como un espíritu que habita entre los muertos.
Desde entonces...
Soy como hoja que vaga entre los huertos secos.
Desde entonces...
Cargo en el pecho una inmensa amargura
que me estrella diariamente entre la gente,
como se estrella entre las rocas, las olas del mar.
Última edición: