Guardian de la Nobleza
Poeta recién llegado
El refulgente sol hace ya horas que había muerto en el horizonte, lo poco y nada de ropa que me protegían del adormecedor abrazo de la noche no era lo necesario para resistir esos parajes inhóspitos. En este momento la única fuente de calor era el aún palpitante revólver que por un breve momento seguiría expeliendo un grave olor a muerte. Una sombra en la lejanía se despedía de su carnal pasado, para luego unirse a la oscuridad de la noche y al mismo tiempo se tintaban de rojo las páginas de una vida pasada.