Andrés Castro Arévalo
Poeta recién llegado
Veo mi espejo y el reflejo que en el proyecto.
Un joven aventurero y muy soñador,
buscando entretenimiento, correr sin Dios ni amo,
sin fe ni rumbo determinado.
La imagen se distorsiona
como televisor antiguo en tiempos modernos
ahora no está el mismo, veo mi pasado, lo que me ha moldeado.
Pasado de alegrías y tristezas, mayormente tristezas, recuerdos
y experiencias, donde exigía un granito de amor, pero
recibía gotas de limón en mis heridas.
Este pasado me pone nostálgico.
Sé que no se vuelve atrás,
quiero llorar, empezar de nuevo,
caminar otros senderos, vivir otro destino.
Mi cuerpo desea romper en llanto;
tiene toda la disposición para que mis lágrimas
fluyan al mar. Pero mi machismo, mi honor
esa tonta parte de mi ser que restringe mis instintos
no piensa ceder. Temo que este acto de debilidad
sea atestiguado por ingenuos o incautos.
Incluso mi soledad me avergüenza,
ni en mi triste compañía, fluye mi desahogo
Un joven aventurero y muy soñador,
buscando entretenimiento, correr sin Dios ni amo,
sin fe ni rumbo determinado.
La imagen se distorsiona
como televisor antiguo en tiempos modernos
ahora no está el mismo, veo mi pasado, lo que me ha moldeado.
Pasado de alegrías y tristezas, mayormente tristezas, recuerdos
y experiencias, donde exigía un granito de amor, pero
recibía gotas de limón en mis heridas.
Este pasado me pone nostálgico.
Sé que no se vuelve atrás,
quiero llorar, empezar de nuevo,
caminar otros senderos, vivir otro destino.
Mi cuerpo desea romper en llanto;
tiene toda la disposición para que mis lágrimas
fluyan al mar. Pero mi machismo, mi honor
esa tonta parte de mi ser que restringe mis instintos
no piensa ceder. Temo que este acto de debilidad
sea atestiguado por ingenuos o incautos.
Incluso mi soledad me avergüenza,
ni en mi triste compañía, fluye mi desahogo