guillermo rasta
Poeta fiel al portal
Ahora donde estarás,
mi querida soledad,
cual mujer te traté,
y apenas hubo otra,
de tus faldas,
ya no sé.
Que debo hacer,
separame de esta infinita mujer,
entra en mi vida nuevamente,
si algo en mí,
mas que diferente.
Recuerdo esos días,
de tanto desprecio,
de tí,
por no decir soledad,
por no decir que quiero tu compañía,
que quiero cambiar,
la manera de mirar,
el transcurso de cada día.
Pues cuando te tenía,
podía hacer de todo,
viajar, cantar, volar,
hacer de todo;
pero desde que te fuiste,
ya no tengo poder,
para encender,
el fuego de mi eterna vida.
Y ya no me preocupo mas,
pues se que sola volverás,
volverás a unirte a esta mi gran vida,
para así separa mi conciencia mortal,
de aquella llamada,
inocencia juvenil incapaz...
mi querida soledad,
cual mujer te traté,
y apenas hubo otra,
de tus faldas,
ya no sé.
Que debo hacer,
separame de esta infinita mujer,
entra en mi vida nuevamente,
si algo en mí,
mas que diferente.
Recuerdo esos días,
de tanto desprecio,
de tí,
por no decir soledad,
por no decir que quiero tu compañía,
que quiero cambiar,
la manera de mirar,
el transcurso de cada día.
Pues cuando te tenía,
podía hacer de todo,
viajar, cantar, volar,
hacer de todo;
pero desde que te fuiste,
ya no tengo poder,
para encender,
el fuego de mi eterna vida.
Y ya no me preocupo mas,
pues se que sola volverás,
volverás a unirte a esta mi gran vida,
para así separa mi conciencia mortal,
de aquella llamada,
inocencia juvenil incapaz...