GRAN DRAGÓN
Poeta recién llegado
La soledad está a mi lado
toma su puesto
como desde hace unas tantas noches
sin decirme nada.
Se alimenta de nostalgias y suspiros
de cosas que pasaron y pudieron ser,
que quisiera, pero no puedo ya cambiar...
La soledad me llena
de un montón de confusiones
me muestra mil caminos extraños por tomar
y se lleva poco a poco
el cariño que tengo para dar,
maltrata mis buenas esperanzas
mis ganas de avanzar,
pone frente a mis ojos una y otra vez
esas viejas películas,
ese espectro de recuerdos
de amores malogrados...
La soledad es ese huésped
que se vuelve indeseado
y con el que te acostumbras a vivir,
es esa necesaria estación fría
antes de poder ver la primavera
y como un exorcista de memorias
lentamente
me va llevando hacia el olvido.
La soledad también
me hace un poco más díficil
dejarlo todo atrás,
pero somos viejos conocidos,
en realidad yo le permito acompañarme.
Por ahora solo somos
esta solitaria soledad y yo...
Dejo que se aferre a mi como una sombra
y ella lo sabe -o al menos lo presiente-
y teme a la certeza de que un día
con un simple roce
o un sencillo cruce de miradas
dos corazones volverán a despertar
y entonces ella habrá desaparecido
instantáneamente
de dos vidas
para siempre.
GRAN DRAGÓN.
toma su puesto
como desde hace unas tantas noches
sin decirme nada.
Se alimenta de nostalgias y suspiros
de cosas que pasaron y pudieron ser,
que quisiera, pero no puedo ya cambiar...
La soledad me llena
de un montón de confusiones
me muestra mil caminos extraños por tomar
y se lleva poco a poco
el cariño que tengo para dar,
maltrata mis buenas esperanzas
mis ganas de avanzar,
pone frente a mis ojos una y otra vez
esas viejas películas,
ese espectro de recuerdos
de amores malogrados...
La soledad es ese huésped
que se vuelve indeseado
y con el que te acostumbras a vivir,
es esa necesaria estación fría
antes de poder ver la primavera
y como un exorcista de memorias
lentamente
me va llevando hacia el olvido.
La soledad también
me hace un poco más díficil
dejarlo todo atrás,
pero somos viejos conocidos,
en realidad yo le permito acompañarme.
Por ahora solo somos
esta solitaria soledad y yo...
Dejo que se aferre a mi como una sombra
y ella lo sabe -o al menos lo presiente-
y teme a la certeza de que un día
con un simple roce
o un sencillo cruce de miradas
dos corazones volverán a despertar
y entonces ella habrá desaparecido
instantáneamente
de dos vidas
para siempre.
GRAN DRAGÓN.
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