BESTIA
Poeta recién llegado
Soledad
corruptible padecer,
somnolienta terquedad,
dulce mujer
de largo abrazo;
tú me esperas
en todos mis caprichos,
con mis locuras desesperas
sobre helados nichos,
mientras hago del dolor mi regazo;
¿qué me han dado?
no curioseo en tu precipicio,
con tu cuero no he calzado
los pesados pies de mi oficio,
en esta fragilidad de suelo raso;
ya duermes a mi costado
simulando una figura,
fingiendo con espesura
el tenue perfume demorado,
bajo el suave aliento del ocaso;
entrada la noche despierto
y me cuentas historias,
donde ella es el concierto
y la delicada nube de las glorias,
que llovizna en la aridez del fracaso.
corruptible padecer,
somnolienta terquedad,
dulce mujer
de largo abrazo;
tú me esperas
en todos mis caprichos,
con mis locuras desesperas
sobre helados nichos,
mientras hago del dolor mi regazo;
¿qué me han dado?
no curioseo en tu precipicio,
con tu cuero no he calzado
los pesados pies de mi oficio,
en esta fragilidad de suelo raso;
ya duermes a mi costado
simulando una figura,
fingiendo con espesura
el tenue perfume demorado,
bajo el suave aliento del ocaso;
entrada la noche despierto
y me cuentas historias,
donde ella es el concierto
y la delicada nube de las glorias,
que llovizna en la aridez del fracaso.
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