Alfonso Torres
Poeta recién llegado
Solo hay dos manos en este panal
y tu no ayudas a la decencia
haciendo a un lado esa sapiencia
de bailar bruto en los asientos
sin permiso de la nobleza
y sus caras estiradas
con la pena atravezada
y sus manos crespas de lirios podridos.
En silencio, si es que lo hay quieto
me quedo solo parando el dedo
silbandonle a la luna canciones de amor
con la flojera pegada a mi espalda
me quito la chaqueta y bailo sin sentirlo,
corriendo maratones sin sentir los pies,
inhalando el humo de mil cigarrillos.
En una calle de desolacion
el perro mueve la cola a las sombras
pensando si puede ser buena compañia
entre los arboles temerosos del otoño
que bailan al viento con gusto aparente
y sangran a veces ante el sol aplastante.
En asilos de olvidados con sombreros
se pinta el muro color marron;
matando el tiempo pasan la brocha
mientras, el abandono vuela entre sus ojos.
Ellos no lo ven, solo lo sienten
y se abaten ante este ciclo
que solo promete hacerlos polvo.
Al lado de mi cama espinada
hay solo un vacio abierto de pesadillas
donde solo entran las arañas
que roñen mi alma y mi conciencia;
dejando muerta mi existencia
que es solo un atisbo de materia
entre las mil soledades
invasoras de mis dias...
y tu no ayudas a la decencia
haciendo a un lado esa sapiencia
de bailar bruto en los asientos
sin permiso de la nobleza
y sus caras estiradas
con la pena atravezada
y sus manos crespas de lirios podridos.
En silencio, si es que lo hay quieto
me quedo solo parando el dedo
silbandonle a la luna canciones de amor
con la flojera pegada a mi espalda
me quito la chaqueta y bailo sin sentirlo,
corriendo maratones sin sentir los pies,
inhalando el humo de mil cigarrillos.
En una calle de desolacion
el perro mueve la cola a las sombras
pensando si puede ser buena compañia
entre los arboles temerosos del otoño
que bailan al viento con gusto aparente
y sangran a veces ante el sol aplastante.
En asilos de olvidados con sombreros
se pinta el muro color marron;
matando el tiempo pasan la brocha
mientras, el abandono vuela entre sus ojos.
Ellos no lo ven, solo lo sienten
y se abaten ante este ciclo
que solo promete hacerlos polvo.
Al lado de mi cama espinada
hay solo un vacio abierto de pesadillas
donde solo entran las arañas
que roñen mi alma y mi conciencia;
dejando muerta mi existencia
que es solo un atisbo de materia
entre las mil soledades
invasoras de mis dias...