Sira
Poeta fiel al portal
Soledades
La umbría sombra de tu ausencia
me acecha agazapada.
Me acongoja el corazón y,
a hurtadillas, me atenaza.
En cada casto beso de saludo
y cada dulce arrullo enamorado,
su onerosa presencia me aflige
y se delata...
Dejando un páramo baldío
tras tus pasos.
Porque por más que te miro,
nunca es suficiente.
Y las íntimas caricias que
tus manos arrancan de mi
piel clara nunca alcanzan.
Tu carne no aplaca mi hambre,
ni mi sed infecunda y atrasada.
A todas luces, durante demasiado
tiempo adormecida y acallada.
La umbría sombra de tu ausencia
me acecha agazapada.
Me acongoja el corazón y,
a hurtadillas, me atenaza.
En cada casto beso de saludo
y cada dulce arrullo enamorado,
su onerosa presencia me aflige
y se delata...
Dejando un páramo baldío
tras tus pasos.
Porque por más que te miro,
nunca es suficiente.
Y las íntimas caricias que
tus manos arrancan de mi
piel clara nunca alcanzan.
Tu carne no aplaca mi hambre,
ni mi sed infecunda y atrasada.
A todas luces, durante demasiado
tiempo adormecida y acallada.