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Tus soles de invierno se congelan en mi pecho. Mírame y tu calor congelado hervirá en mi esperanza inútil. No pienso apartar mis manos de tu gélida fogata. Tus soles de invierno son dolor en mis huesos, en este delirio. No pienso descongelar tu fuego y seguir viviendo.
No sabria como tomarla, si como un reproche sutil o como una suplica enmascarada... asi que me la quedaré como me ha llegado, tremendamente bella e intrigante.