gilbran
Ernesto Salgari
Yace tumbado el rey,
aplastada su cabeza
contra la blanda urdiembre persa.
Le somete
la cruenta pata de la noche oscura,
fue por causa del amor
y por amar tanto como pudo;
con su carne y venas expuestas a la arena siempre ardiente.
La amó más que asi mismo.
Él, llamó a cuánto mago en el imperio hubo,
tramitaron los sabios
sin descanso sus dones,
pero,no se halló la cura.
Y ella cuál vigía,
jamás dejó escapar
su mirada de los espejos
que siempre
le mentían.
Y se dejó herir día tras día por las zarpas
de la angustia y también la ira.
El rey yace vencido,
Le atravesó su yelmo
la lanza del infortunio.
Pero,aún la ama,
locamente.
La ama,más que a nadie
en sus dominios,
los que ahora no reconoce en los labios
ni en los ojos de su amada.
Ella,la de carne,huesos y espíritu,
no fue más que
una trágica entelequia.
Las ruinas de un reino
entre soles opuestos.
Y dicen los villanos que:
el azar una vez más
se burló del amor
y los amantes
aplastada su cabeza
contra la blanda urdiembre persa.
Le somete
la cruenta pata de la noche oscura,
fue por causa del amor
y por amar tanto como pudo;
con su carne y venas expuestas a la arena siempre ardiente.
La amó más que asi mismo.
Él, llamó a cuánto mago en el imperio hubo,
tramitaron los sabios
sin descanso sus dones,
pero,no se halló la cura.
Y ella cuál vigía,
jamás dejó escapar
su mirada de los espejos
que siempre
le mentían.
Y se dejó herir día tras día por las zarpas
de la angustia y también la ira.
El rey yace vencido,
Le atravesó su yelmo
la lanza del infortunio.
Pero,aún la ama,
locamente.
La ama,más que a nadie
en sus dominios,
los que ahora no reconoce en los labios
ni en los ojos de su amada.
Ella,la de carne,huesos y espíritu,
no fue más que
una trágica entelequia.
Las ruinas de un reino
entre soles opuestos.
Y dicen los villanos que:
el azar una vez más
se burló del amor
y los amantes
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