palomeque
nadando entre versos
Salto al precipio que temí al principio,
otorgo el morbo a quien me acompañe.
Y aunque cueste de creer me duele,
lanzaría piedras al pasado, pero
únicamente conseguiría machacarlas,
deshacerlas en fina arena, y me entraría en los ojos.
O en los espejos del alma, que a veces deslumbran.
Proyectan más de siete colores.
Amordazados veo dos,
tres como máximo, se vislumbra un halo.
Antiguamente no me hubiera hablado
con quien seré dentro de muchos años.
otorgo el morbo a quien me acompañe.
Y aunque cueste de creer me duele,
lanzaría piedras al pasado, pero
únicamente conseguiría machacarlas,
deshacerlas en fina arena, y me entraría en los ojos.
O en los espejos del alma, que a veces deslumbran.
Proyectan más de siete colores.
Amordazados veo dos,
tres como máximo, se vislumbra un halo.
Antiguamente no me hubiera hablado
con quien seré dentro de muchos años.
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