faraón
Poeta recién llegado
Entre la soledad y yo
no hay mucho que explicar,
la conozco desde que me encontró
y hasta hoy me acompaña en mi caminar.
Es mi amante fría y voraz
que llega sin aviso y se va sin despedirse.
Siembra en mi piel sus pestañas de pesar
que se separan en mi cuerpo dividiéndome en matices.
Hoy comparto la pena con un amigo cercano
quien, disfrazado de misericordia, me brinda comprensión.
Ofreciéndome una copa que me alivie todo el daño,
va entonando una ebria y empolvada canción.
Se le escapa la voz a mitad de la melodía
y sus pupilas se inundan como un aguacero.
Entendí que, bajo su disfraz, por dentro moría
y le pedí otra ronda, a mi cuenta, al mesero.
El tiempo ya hizo su jugada
y cada paso en falso
era una pieza que él perdía.
Los años en su contra conspiraban
acorralándolo en el triste juego de la vida.
Volviendo a casa me siento más afortunado
por tener lo que tengo sin llenarme de culpa.
Satisfecho regreso a casa con la soledad a mi lado
que cuidará de mis pasos hasta llegar a la tumba.
Punto (.)
no hay mucho que explicar,
la conozco desde que me encontró
y hasta hoy me acompaña en mi caminar.
Es mi amante fría y voraz
que llega sin aviso y se va sin despedirse.
Siembra en mi piel sus pestañas de pesar
que se separan en mi cuerpo dividiéndome en matices.
Hoy comparto la pena con un amigo cercano
quien, disfrazado de misericordia, me brinda comprensión.
Ofreciéndome una copa que me alivie todo el daño,
va entonando una ebria y empolvada canción.
Se le escapa la voz a mitad de la melodía
y sus pupilas se inundan como un aguacero.
Entendí que, bajo su disfraz, por dentro moría
y le pedí otra ronda, a mi cuenta, al mesero.
El tiempo ya hizo su jugada
y cada paso en falso
era una pieza que él perdía.
Los años en su contra conspiraban
acorralándolo en el triste juego de la vida.
Volviendo a casa me siento más afortunado
por tener lo que tengo sin llenarme de culpa.
Satisfecho regreso a casa con la soledad a mi lado
que cuidará de mis pasos hasta llegar a la tumba.
Punto (.)