La tarde espera impaciente la noche,En el silencio de mi alma añoro tu recuerdo.
Me abordan las huellas de tu silencio.
Tu voz ausente en la oscuridad de una espera
que se aleja hacia la penumbra de la noche.
Sigo atrapada a una mirada esquiva
que desnudaba mi piel.
Pasión y razón convergen en los cauces de mi instinto
Extraviada en la inmortalidad del mar de tus palabras.
Me aferro en la distancia…
Aunque no llegue la alborada,
ya no se refleje la luna sobre la mar serena,
aunque los ríos pierdan su cauce,
Y mi sombra ya no esté,
Aun así, estaré allí esperándote.
Tu voz ausente en la oscuridad de una espera
que se aleja hacia la penumbra de la noche.
Sigo atrapada a una mirada esquiva
que desnudaba mi piel.
Pasión y razón convergen en los cauces de mi instinto
Extraviada en la inmortalidad del mar de tus palabras.
Me aferro en la distancia…
Aunque no llegue la alborada,
ya no se refleje la luna sobre la mar serena,
aunque los ríos pierdan su cauce,
Y mi sombra ya no esté,
Aun así, estaré allí esperándote.
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