Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Ángeles lloran mi desgracia,
Demonios suspiran,
ante la tragedia acontecida,
cuando la noche ruge...
Mar agitado que roba mis suspiros,
melancólicos momentos,
vividos... esos instantes
que se pierden con el humo de un cigarro,
mientras el viento cala...
Sublime pensamiento,
quieto entre brumas azules,
con frío hielo de ironías marcadas,
filosa y cortante... tristeza,
Que arranca mis sollozos,
en el eterno vaivén de alta mar,
cuando Marsella se pierde de vista,
con la Luna poniente... llena...
Una y otra lágrima escapa,
con el creciente dolor que empaña,
la gloriosa noche, estrellada en lo alto...
¡Que muera ahora mi alma!
entre múltiples cuchilladas...
Desangrado corazón,
perdido en profundidades oscuras,
con el negro manto del silencio,
que la melancolía abraza,
fuerte... fuerte...
¡Mirad mis manos!
blancas... fantasmales,
siendo ayer teñidas de carmesí,
al momento de mataros...
Nadé en tus entrañas,
llorando como un niño,
asfixiado por la ira...
¡Que sea la tristeza mi condena!
y la soledad mi castigo...
¡Lloraré si... oculto!
¡Como un asesino!
¡arrepentido como un amante!
¡Y perdido como un desgraciado!
¡Olas... mares... tormentas!
¡Morir aún no debo!
¡Solo... llorar!
Un respiro,
que nazca de una fumada,
para perecer de infelicidad,
marcando el firmamento,
con las lágrimas....
con su recuerdo...
¡Por siempre!
mi maldita soledad...
¡Viva mi melancolía!
que ahora llevaré,
por siempre jamás...
L.V.
Demonios suspiran,
ante la tragedia acontecida,
cuando la noche ruge...
Mar agitado que roba mis suspiros,
melancólicos momentos,
vividos... esos instantes
que se pierden con el humo de un cigarro,
mientras el viento cala...
Sublime pensamiento,
quieto entre brumas azules,
con frío hielo de ironías marcadas,
filosa y cortante... tristeza,
Que arranca mis sollozos,
en el eterno vaivén de alta mar,
cuando Marsella se pierde de vista,
con la Luna poniente... llena...
Una y otra lágrima escapa,
con el creciente dolor que empaña,
la gloriosa noche, estrellada en lo alto...
¡Que muera ahora mi alma!
entre múltiples cuchilladas...
Desangrado corazón,
perdido en profundidades oscuras,
con el negro manto del silencio,
que la melancolía abraza,
fuerte... fuerte...
¡Mirad mis manos!
blancas... fantasmales,
siendo ayer teñidas de carmesí,
al momento de mataros...
Nadé en tus entrañas,
llorando como un niño,
asfixiado por la ira...
¡Que sea la tristeza mi condena!
y la soledad mi castigo...
¡Lloraré si... oculto!
¡Como un asesino!
¡arrepentido como un amante!
¡Y perdido como un desgraciado!
¡Olas... mares... tormentas!
¡Morir aún no debo!
¡Solo... llorar!
Un respiro,
que nazca de una fumada,
para perecer de infelicidad,
marcando el firmamento,
con las lágrimas....
con su recuerdo...
¡Por siempre!
mi maldita soledad...
¡Viva mi melancolía!
que ahora llevaré,
por siempre jamás...
L.V.
::un beso