samuelchirinos
Poeta recién llegado
Caminando por la calle solitaria, vagabundo en mi dolor
mis canas taciturnas ya reflejan mis días bajo el sol
con la mirada extraviada en mis pensamientos
buscando ese pasado mejor, masturbando mis recuerdos
queriendo encontrar donde mi orgullo quedo
con un andar pausado, buscando en mí destino ese ego de señor
pienso que sonrió, quizás veo en mi mente ese niño que el tiempo se llevó
llevo el peso del rencor en mi pecho, arrastrándolo con dolor
si tan solo mi madre viviera y como otras veces mis ojos secara
y con besos cual frescas flores de campo, mis sollozos callara,
triste es la calle solitaria, busco en rostros extraños, los amigos que el tiempo me quito
sola mente las palmadas del recuerdo me devuelven la ilusión
ya no volteo, es solo una hoja seca que mi hombro rozó ,
por mi el cielo se ha puesto a llorar,
gotas de lluvia que suenan como un coro celestial
allá lejos en la distancia mi único amigo espera con lealtad
mi vista ya cansada divisa sombras en la vieja colina
quizás alguien ya descansa en paz,
quizás alguien ya no llorara, quizás la lluvia el rencor de mi alma arranco
quizás no era lluvia si no el llanto de mi madre que hasta la tumba me acompaño.
mis canas taciturnas ya reflejan mis días bajo el sol
con la mirada extraviada en mis pensamientos
buscando ese pasado mejor, masturbando mis recuerdos
queriendo encontrar donde mi orgullo quedo
con un andar pausado, buscando en mí destino ese ego de señor
pienso que sonrió, quizás veo en mi mente ese niño que el tiempo se llevó
llevo el peso del rencor en mi pecho, arrastrándolo con dolor
si tan solo mi madre viviera y como otras veces mis ojos secara
y con besos cual frescas flores de campo, mis sollozos callara,
triste es la calle solitaria, busco en rostros extraños, los amigos que el tiempo me quito
sola mente las palmadas del recuerdo me devuelven la ilusión
ya no volteo, es solo una hoja seca que mi hombro rozó ,
por mi el cielo se ha puesto a llorar,
gotas de lluvia que suenan como un coro celestial
allá lejos en la distancia mi único amigo espera con lealtad
mi vista ya cansada divisa sombras en la vieja colina
quizás alguien ya descansa en paz,
quizás alguien ya no llorara, quizás la lluvia el rencor de mi alma arranco
quizás no era lluvia si no el llanto de mi madre que hasta la tumba me acompaño.
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