En el orden indeciso de la vida,
en la continuidad inconclusa de mi tiempo,
en la esperanza silenciosa de la espera,
en la alegría acariciante de la aurora,
en la oscuridad angustiosa de mis noches,
en el absurdo lenguaje del olvido,
en los tortuosos vericuetos de mis dudas,
encuentro el portento de que existes,
el regalo de una última mirada,
el premio irrepetible de tus besos,
el castigo elocuente de mis celos,
la gratificación generosa del recuerdo,
el encanto voluptuoso de tu cuerpo,
la razón rotunda de mi amarte tanto,
entonces es cuando camino sonriente,
se anima el alma, el corazón se inflama,
una luz desconocida me ilumina,
el eco de tus cantos vuelve a mis oídos,
descubro el manantial de mis anhelos,
bebo el agua del surtidor de los milagros,
y, sólo doy gracias de haberte conocido.
en la continuidad inconclusa de mi tiempo,
en la esperanza silenciosa de la espera,
en la alegría acariciante de la aurora,
en la oscuridad angustiosa de mis noches,
en el absurdo lenguaje del olvido,
en los tortuosos vericuetos de mis dudas,
encuentro el portento de que existes,
el regalo de una última mirada,
el premio irrepetible de tus besos,
el castigo elocuente de mis celos,
la gratificación generosa del recuerdo,
el encanto voluptuoso de tu cuerpo,
la razón rotunda de mi amarte tanto,
entonces es cuando camino sonriente,
se anima el alma, el corazón se inflama,
una luz desconocida me ilumina,
el eco de tus cantos vuelve a mis oídos,
descubro el manantial de mis anhelos,
bebo el agua del surtidor de los milagros,
y, sólo doy gracias de haberte conocido.