Tras la turba tendida
pasando las horas
y la humareda errante
entre las luces;
tras los cigarros
formando nubes de vacío
y la vida invisible
quemando el silencio
como un labio.
Tras el negro inmasticable
y el enorme murmullo,
tras el astro prohibido
y la suave muerte
resbalando en los dedos;
sólo el mar y las polillas
pudieron entender la noche
distante y ausente
llena de espejos y caballos.
...
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