Luis Siguas Paria
Poeta recién llegado
Solo, bajo una tenue luz, en aquel recinto,
los recuerdos, insistentes, tocan a la puerta;
sin esperar audiencia se presentan, y tú,
escondida entre ellos sigilosa entras.
Y cierro los ojos en un absurdo intento
por borrar tu imagen para no sufrir más;
pero es inútil, es como querer cerrarlos
buscando escaparse de la oscuridad.
Me llevan los recuerdos a ritmo frenético
y me abandonan en un paraje incierto;
desolado, sin aliento, sin más esperanzas,
de pronto... entre en cuenta que estaba muerto.
A pesar que hoy tus caricias ya no siento,
en mi pecho el dolor sigue latente;
entonces, aunque quiera negarlo descubrí
que morir para olvidar no es suficiente.
los recuerdos, insistentes, tocan a la puerta;
sin esperar audiencia se presentan, y tú,
escondida entre ellos sigilosa entras.
Y cierro los ojos en un absurdo intento
por borrar tu imagen para no sufrir más;
pero es inútil, es como querer cerrarlos
buscando escaparse de la oscuridad.
Me llevan los recuerdos a ritmo frenético
y me abandonan en un paraje incierto;
desolado, sin aliento, sin más esperanzas,
de pronto... entre en cuenta que estaba muerto.
A pesar que hoy tus caricias ya no siento,
en mi pecho el dolor sigue latente;
entonces, aunque quiera negarlo descubrí
que morir para olvidar no es suficiente.