Ramón Fausto Rojas Gil
Poeta recién llegado
No se si fue tan solo un sueño,
tener aquella hermosa mujer
que dejo en mí el empeño
por amarla con todo mi querer.
Me confeso que me quería
y llevando mis manos a su cintura,
dijo; que nunca me olvidaría
y me beso con tal hermosura.
Me sentí amado a su piel desnuda
entre las sabanas de seda
y entonces surgió en mí la duda,
si fue aquella joven de la alameda.
Pasaron las horas a su lado
con caricias y una fiebre de amor,
me sentía cada vez mas enamorado,
mientras decía no me olvides por favor.
Así fue aquella noche de alegría
sin saber su nombre, ella se fue
antes de que saliera la luz del día,
yo les juraría que me enamore.
tener aquella hermosa mujer
que dejo en mí el empeño
por amarla con todo mi querer.
Me confeso que me quería
y llevando mis manos a su cintura,
dijo; que nunca me olvidaría
y me beso con tal hermosura.
Me sentí amado a su piel desnuda
entre las sabanas de seda
y entonces surgió en mí la duda,
si fue aquella joven de la alameda.
Pasaron las horas a su lado
con caricias y una fiebre de amor,
me sentía cada vez mas enamorado,
mientras decía no me olvides por favor.
Así fue aquella noche de alegría
sin saber su nombre, ella se fue
antes de que saliera la luz del día,
yo les juraría que me enamore.