camicho
Poeta asiduo al portal
Ha pasado tiempo,
tras ligeros parpadeos
nuevamente parado
en medio de este
llano e inmenso desierto.
Pasan acelerados los días y noches,
alguna nube hace sombra
otra me empapa.
El mínimo movimiento fractura
esa costra fina de polvo y sedimentos
que de armadura hacen
sobre mi piel desnuda.
Pétreo espero
que alguna rapaz rasgue con su pico
los labios mudos,
que al sangrarlos,
humedezcan con su tibio granate
la sequía de tus besos.
Pocos tragos de saliva quedan
para mitigar una cefalea
que esmerila los dientes,
que surca las razones
sembrando uñas en las sienes.
Iracundo golpe
para abrir la tierra reseca a mis pies,
con los puños de arietes.
Es sosegar ese llanto deshidratado
que mis ojos habita.
Finas frases se hilan
para susurrarme
con múltiples aguijones
en su panal de sensaciones:
cómo aletargar latidos
sin intoxicarme.
cómo azotar mi cuerpo al suelo
sin matarlo.
Es tu canto que allana los tímpanos,
que me hace conciente
que aun con vida estoy.
Abrasiva melodía
cáustica de inicio a la última nota,
que me convulsiona,
que me erosiona ,
hasta que la tónica superficie de mi rostro
por un instante se haga expresiva.
La sensación para hincarse
depende únicamente
de la madeja de sensaciones,
atropelladas todas juntas
no caben para salir de mi boca.
Un deseo,
sólo un grito
que arranque hasta el esqueleto;
un grito que a las noche opaque;
un grito que a tus estrellas alcance
y fine aquel acoso
de frases en Morse,
que sus luces me hacen.
Cobijado entre ojeras
espero con desvelo
llegue el eco de este mensaje
a orillarse bajo tus párpados
cuando cansancio aquejen.
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