F. CABALLERO SÁNCHEZ
Poeta recién llegado
Solos los dos
Sólo los dos. Son las once.
Los chicos no están en casa.
La niña duerme tranquila
probablemente cansada
o soñando sus amores
con artistas de hojalata.
Tú, haces punto en silencio
sentada en esa butaca.
Yo, leyendo cualquier cosa
a una cierta distancia.
Levanto los ojos. Miro
cómo te pones las gafas,
cómo recoges el hilo.
¡Cómo se llena la estancia
con sólo estar tú conmigo
sin decir ni una palabra!
Reflexiono. Me estremecen
las ideas que me asaltan.
En esta quietud serena
las ideas son más claras,
los sentimientos más puros,
con más amor la mirada.
Te confieso que me angustia
esa noche indeseada
que sólo uno, aquí, se encuentre
tapándose con la manta.
Sólo los dos. Son las once.
Los chicos no están en casa.
La niña duerme tranquila
probablemente cansada
o soñando sus amores
con artistas de hojalata.
Tú, haces punto en silencio
sentada en esa butaca.
Yo, leyendo cualquier cosa
a una cierta distancia.
Levanto los ojos. Miro
cómo te pones las gafas,
cómo recoges el hilo.
¡Cómo se llena la estancia
con sólo estar tú conmigo
sin decir ni una palabra!
Reflexiono. Me estremecen
las ideas que me asaltan.
En esta quietud serena
las ideas son más claras,
los sentimientos más puros,
con más amor la mirada.
Te confieso que me angustia
esa noche indeseada
que sólo uno, aquí, se encuentre
tapándose con la manta.
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