borjitapita
Poeta recién llegado
Ardo cual paja en mi corral, repleto de gallinas con menos
sentimientos pero más graznar.
Dinamita en llamas, soplas la cuerda finita, chamuscada
para que más rápido el diablo comience a proclamar.
Mas pensar: “Mujer, por dios, no sé qué quieres de mí”, espéreme prisión, espere, pecado cometí al palpar suave pómulo.
Incitación encontrada en tus caderas, en tu cuello, incrédulo abriendo los ojos al comienzo del beso para verificar su veracidad.
Qué extraño, el sentir éste que tienen mis ojos chispeando cerrados, sin caer lo que algún día llamaste gota aunque me gusta más definirla como alegría.
Posaste en mi cabeza, el mayor desorden en vida y tú, caprichosa, sigues esperando ordenar lo inmanejable.
Porque tú anidaste en ella, anidaste en mí.
No es gusto ni placer, temer llamarte amor con voz, mi alma continuamente
pronuncia la sospechosa palabra,
mis labios tienen el placer de sin palabra, pronunciarlo mejor.
Para de mirarme, te lo pido por favor, de rodillas, con ardor.
Que no quiero enamorarme hoy, para de diluviar mi tierra
que rodea mi pupila, tu océano va a amanecer mi vista.
No me llames artista si mi furor obliga versos cuando en mi mente fraguas, navío con un solo tripulante. No aprecio mucho el pescado, pero comeré toda mi vida arroz con tal de ser tu marinero,
con tal de ser tu legado.
Notas de hierro desafinadas en el cielo, son estrellas descoordinadas, te buscan. Tú siempre quisiste ser director de orquesta y sólo complacer a aquel que no siguiera una recta, que torciera sus dedos y aún sonando mal rompieran la monotonía que día a día quieres quitar.
Lento caminar, por la senda del sin camino, veloz navegar
, por el camino de grandes piedras. Justo en mi ventana, en Sevilla, oigo las olas romper. Me llaman desde la Luna, como Dios,
en mis brazos profanos te pido que estés,
sin camino de vuelta, sin echar pan para volver.
Chocolate sin premio, ilusión dictada en un papel, todo sentir nazareno, este a medio día reflejé, que por mis arterias corre arte,
el arte de querer y de quererte más que nunca
si a nunca le puedes llamar ayer.
sentimientos pero más graznar.
Dinamita en llamas, soplas la cuerda finita, chamuscada
para que más rápido el diablo comience a proclamar.
Mas pensar: “Mujer, por dios, no sé qué quieres de mí”, espéreme prisión, espere, pecado cometí al palpar suave pómulo.
Incitación encontrada en tus caderas, en tu cuello, incrédulo abriendo los ojos al comienzo del beso para verificar su veracidad.
Qué extraño, el sentir éste que tienen mis ojos chispeando cerrados, sin caer lo que algún día llamaste gota aunque me gusta más definirla como alegría.
Posaste en mi cabeza, el mayor desorden en vida y tú, caprichosa, sigues esperando ordenar lo inmanejable.
Porque tú anidaste en ella, anidaste en mí.
No es gusto ni placer, temer llamarte amor con voz, mi alma continuamente
pronuncia la sospechosa palabra, mis labios tienen el placer de sin palabra, pronunciarlo mejor.
Para de mirarme, te lo pido por favor, de rodillas, con ardor.
Que no quiero enamorarme hoy, para de diluviar mi tierra
que rodea mi pupila, tu océano va a amanecer mi vista.
No me llames artista si mi furor obliga versos cuando en mi mente fraguas, navío con un solo tripulante. No aprecio mucho el pescado, pero comeré toda mi vida arroz con tal de ser tu marinero,
con tal de ser tu legado.
Notas de hierro desafinadas en el cielo, son estrellas descoordinadas, te buscan. Tú siempre quisiste ser director de orquesta y sólo complacer a aquel que no siguiera una recta, que torciera sus dedos y aún sonando mal rompieran la monotonía que día a día quieres quitar.
Lento caminar, por la senda del sin camino, veloz navegar
, por el camino de grandes piedras. Justo en mi ventana, en Sevilla, oigo las olas romper. Me llaman desde la Luna, como Dios, en mis brazos profanos te pido que estés,
sin camino de vuelta, sin echar pan para volver.
Chocolate sin premio, ilusión dictada en un papel, todo sentir nazareno, este a medio día reflejé, que por mis arterias corre arte,
el arte de querer y de quererte más que nunca
si a nunca le puedes llamar ayer.