Nada Vratovic
Poeta recién llegado
Tus córneas son islas
que, como planetas suicidas,
orbitan alrededor de un abismo-paraíso;
cada vez más cerca,
cada vez con una urgencia más demencial.
Así es como yo me desvanezco, crucificada sobre tus pupilas.
En sólo cinco segundos
tu ansia translúcida atravesó nuestros nervios.
Y adiviné que habías nacido
de estrellas moribundas
y de un deseo violento, brillante y hambriento
gemelo del mío.
En sólo cinco segundos
de promesas mudas
y sexo imaginario,
todas las realidades que había conocido hasta ahora
se resquebrajaron,
violadas por esos archipiélagos que flotan en tus ojos.
Pero eres el sueño que muere bajo los dedos de justicia del sol;
cuando la luz me susurra que la caída sólo es pura como idea. que, como planetas suicidas,
orbitan alrededor de un abismo-paraíso;
cada vez más cerca,
cada vez con una urgencia más demencial.
Así es como yo me desvanezco, crucificada sobre tus pupilas.
En sólo cinco segundos
tu ansia translúcida atravesó nuestros nervios.
Y adiviné que habías nacido
de estrellas moribundas
y de un deseo violento, brillante y hambriento
gemelo del mío.
En sólo cinco segundos
de promesas mudas
y sexo imaginario,
todas las realidades que había conocido hasta ahora
se resquebrajaron,
violadas por esos archipiélagos que flotan en tus ojos.
Pero eres el sueño que muere bajo los dedos de justicia del sol;
Última edición: