Por más que me sujetes de la mano cuando paseamos, o te me acerques cuando cocino y me abraces; por más que te guste que me tumbe en el sofá junto a ti cuando vemos la tele; por más que se te llene la boca diciéndome a menudo que me quieres, y que disimules, o disimulemos, o incluso te lo creas y parezcamos un matrimonio ideal..., te aseguro que tu falta de interés por lo que escribo desde hace años y cuya lectura tienes tan a mano, tu ausencia de iniciativa para hacer cualquier tipo de planes que nos saquen de la rutina, tu inercia que nunca se pregunta qué siento o qué pienso, tu falta de solidaridad cuando me ves agotada tras horas de trabajar y trabajar, y, sobre todo, tu falta de deseo por hacerme el amor desde hace años... no se compagina con el amor.
Somos matrimonio pero hace siglos que dejamos de ser pareja.
Somos matrimonio pero hace siglos que dejamos de ser pareja.