Tomenos
Poeta recién llegado
Querida, cuántas sombras nos persiguen
buscando hacernos desaparecer en el humo
cuántos llantos van ya, de tierra mordida por mi boca
y rasguños con mis dientes partidos, revestidos con sangre
un grito en mutis con los mocos de mi propia nariz
metiéndose por mi garganta hasta la glotis, es así
como un silencio rajándote el estómago no te deja estar tranquila
y yo siento que tengo mi propia cabeza en la mano para hablarte
eres medusa y eso ya lo acepté hace tanto tiempo atrás, pero aún
así lucho por no ser una piedra que azote tu cabeza hasta partirla
hasta carcomerte el cerebro con besos tan duros que llenan
de pus hasta esta misma escritura que es un intento por...
dejar de hacerte una crueldad imponente, el hecho de ver tus ojos
separados del cuerpo en brea ardiente y un abismo de nueve centímetros
ya no quiero verte gritar más de desesperación en mi vaso de agua
estás atrapada, lo sé, yo te capturé y solo espero ver tu muerte tranquilo
para que así mi primera lágrima sea la gota que derrame el vaso
y puedas ceder un poco de esa esa alma disfrazada en purificación
y al tocar infecte cada trozo de humanidad posible transformándonos en serpientes
cada vez más gorda, hasta que de su interior salgamos nosotros dos
comprimidos a más no poder y cambiemos de piel. Tú con tus dientes
en mi cuello, y yo con cada una de tus partes que conforman tu imagen
escondidas en cada uno de mis dientes ya maltrechos por tu amargura
buscando hacernos desaparecer en el humo
cuántos llantos van ya, de tierra mordida por mi boca
y rasguños con mis dientes partidos, revestidos con sangre
un grito en mutis con los mocos de mi propia nariz
metiéndose por mi garganta hasta la glotis, es así
como un silencio rajándote el estómago no te deja estar tranquila
y yo siento que tengo mi propia cabeza en la mano para hablarte
eres medusa y eso ya lo acepté hace tanto tiempo atrás, pero aún
así lucho por no ser una piedra que azote tu cabeza hasta partirla
hasta carcomerte el cerebro con besos tan duros que llenan
de pus hasta esta misma escritura que es un intento por...
dejar de hacerte una crueldad imponente, el hecho de ver tus ojos
separados del cuerpo en brea ardiente y un abismo de nueve centímetros
ya no quiero verte gritar más de desesperación en mi vaso de agua
estás atrapada, lo sé, yo te capturé y solo espero ver tu muerte tranquilo
para que así mi primera lágrima sea la gota que derrame el vaso
y puedas ceder un poco de esa esa alma disfrazada en purificación
y al tocar infecte cada trozo de humanidad posible transformándonos en serpientes
cada vez más gorda, hasta que de su interior salgamos nosotros dos
comprimidos a más no poder y cambiemos de piel. Tú con tus dientes
en mi cuello, y yo con cada una de tus partes que conforman tu imagen
escondidas en cada uno de mis dientes ya maltrechos por tu amargura