MAGDA MURCIA
Poeta recién llegado
Tic-tac marca el reloj en seco
Y nosotros somos nada
Pero a la vez, nos convertimos en un todo:
Viento que arrebata, lluvia tempestuosa
Sutil y ligero otoño, fuego refulgente,
Sexo que palpita.
Somos ese tiempo que se pasa consumiendo en soledades,
locos versos que inventamos;
repetimos predicados, nos comemos los sujetos
Volcándonos en oraciones
que se guardan en sagrado.
Somos esa masa que se eleva cual volcanes
y dejamos que nos fluya esta lava tan sombría
entre ella nos quedamos, ¿será que nos quemamos
y ahogamos en sequía?
Eres ese campo fértil y excitante
en tu cuerpo tienes valles, cardenales los habitan
ellos llenan de alegría, es tierra reconfortante,
con tus piernas creas ríos
y mis ansias le dan vida
a esas aguas de quien somos los creadores
a quien nadie los limita.
soy en ti, el sol que pasea en tus fronteras
y si hoy me nace el mal, te recorro con tornados y te lleno de tormentas.
Somos plenitud y larga vida, esqueletos y quimeras, religiosos o perdidos.
Quietas piedras dealgodones; en segundos somos todo y a la vez no somos nada
Pues si ahora nos matamos, ante el polvo no hay sentido,
Aunque luego de ese polvo somos fuego revivido.
Y nosotros somos nada
Pero a la vez, nos convertimos en un todo:
Viento que arrebata, lluvia tempestuosa
Sutil y ligero otoño, fuego refulgente,
Sexo que palpita.
Somos ese tiempo que se pasa consumiendo en soledades,
locos versos que inventamos;
repetimos predicados, nos comemos los sujetos
Volcándonos en oraciones
que se guardan en sagrado.
Somos esa masa que se eleva cual volcanes
y dejamos que nos fluya esta lava tan sombría
entre ella nos quedamos, ¿será que nos quemamos
y ahogamos en sequía?
Eres ese campo fértil y excitante
en tu cuerpo tienes valles, cardenales los habitan
ellos llenan de alegría, es tierra reconfortante,
con tus piernas creas ríos
y mis ansias le dan vida
a esas aguas de quien somos los creadores
a quien nadie los limita.
soy en ti, el sol que pasea en tus fronteras
y si hoy me nace el mal, te recorro con tornados y te lleno de tormentas.
Somos plenitud y larga vida, esqueletos y quimeras, religiosos o perdidos.
Quietas piedras dealgodones; en segundos somos todo y a la vez no somos nada
Pues si ahora nos matamos, ante el polvo no hay sentido,
Aunque luego de ese polvo somos fuego revivido.