poetakabik
Poeta veterano en el portal
Son las montañas pues las emisoras
de los ecos del tiempo y sus amores,
el legado de las horas solitarias
de los vientos, de solanos y sabores.
Son los valles testigos de laderas
que en vertiente precipitan su frescura,
son los ojos que reflejan las estrellas
portadores de misterio y de ternura.
El horizonte es cual flor de sangre
uniendo los tejidos a la tierra,
con raíces profundas y alargadas
cual infinita línea subterránea.
Las palabras son viento que se añeja
entre la suavidad de los oídos,
como la claridad de la mañana
arañando en vidrios rotos y raídos.
de los ecos del tiempo y sus amores,
el legado de las horas solitarias
de los vientos, de solanos y sabores.
Son los valles testigos de laderas
que en vertiente precipitan su frescura,
son los ojos que reflejan las estrellas
portadores de misterio y de ternura.
El horizonte es cual flor de sangre
uniendo los tejidos a la tierra,
con raíces profundas y alargadas
cual infinita línea subterránea.
Las palabras son viento que se añeja
entre la suavidad de los oídos,
como la claridad de la mañana
arañando en vidrios rotos y raídos.