Como en un sueño joven de azul adolescente,
imagino nereidas cada día
y en ese mar sin olas sumergía
mis espumas de amor efervescente.
Miles de caracolas en tu frente
adornarán de luz a mi porfía
serás entonces mía
enredado en el nácar de tu mirada argente.
Eres, -náyade alada-,
la diosa de mi eterna marejada
la Venus que en su sexo enciende a mi coraje
y naufragando yo en tu pecho ardiente
seré otra vez aquel marino impenitente
que busca en tu refugio el fin del viaje.
SafeCreative.
imagino nereidas cada día
y en ese mar sin olas sumergía
mis espumas de amor efervescente.
Miles de caracolas en tu frente
adornarán de luz a mi porfía
serás entonces mía
enredado en el nácar de tu mirada argente.
Eres, -náyade alada-,
la diosa de mi eterna marejada
la Venus que en su sexo enciende a mi coraje
y naufragando yo en tu pecho ardiente
seré otra vez aquel marino impenitente
que busca en tu refugio el fin del viaje.
SafeCreative.