Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soneto a Bécquer
Me enamoré de él, de su ternura,
de sus versos de alma soñadora,
de su pluma tan dulce y voladora,
del amor derramado en su locura.
Y me atrapó ese verbo de amargura,
lo quise consolar en cada aurora,
escribiendo poemas, seductora,
entregando mi esencia, sin cordura.
Pero este amor lejano es imposible,
nos distancia la muerte y mi existencia,
en la tierra esperanza no hay para él.
Cariño espiritual que es intangible.
Tendré que acostumbrarme a tanta ausencia,
garabateando letras en papel.
Fabiana Piceda
Derechos reservados