manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Casi el níveo invierno se va terminado,
hunde sus pasos en mi cuerpo de maíz
el cerco abismado que se clava en mi raíz,
estoy en mi cabaña mirando la ventana espantado.
La nube es más gris que la tormenta aunado,
el huerto ya aparenta cicatrices en su barniz,
una estrella blanca como codorniz,
mi cuerpo de espantapájaros picado.
Llega el abono de mi tierra austera,
viene diferente pero igual por dentro,
no por fuera pero igual flecha artera,
Viene el regador claveles y de lirios,
viene alto por el este,
me riega destinado en sus ríos.
hunde sus pasos en mi cuerpo de maíz
el cerco abismado que se clava en mi raíz,
estoy en mi cabaña mirando la ventana espantado.
La nube es más gris que la tormenta aunado,
el huerto ya aparenta cicatrices en su barniz,
una estrella blanca como codorniz,
mi cuerpo de espantapájaros picado.
Llega el abono de mi tierra austera,
viene diferente pero igual por dentro,
no por fuera pero igual flecha artera,
Viene el regador claveles y de lirios,
viene alto por el este,
me riega destinado en sus ríos.