James Paul
Poeta asiduo al portal
Las tres cincuenta y siete de la noche
y contra el tiempo comienzo un soneto.
No tengo temas, musas, ni respeto
por usted, lector, acepto el reproche.
Pero la recuerdo a ella, y dedico
algunas palabras a su sonrisa.
Ya cumplí, fueron esas, tengo prisa,
oro es el tiempo... y yo no soy rico.
Las estrellas brillan, queman sus almas,
un embrión es otra muerte que nace
cual sonido de solitarias palmas.
Ambos queríamos que esto acabase,
y le agradezco por leerme con calma.
Fin de un soneto que fue puro envase.
y contra el tiempo comienzo un soneto.
No tengo temas, musas, ni respeto
por usted, lector, acepto el reproche.
Pero la recuerdo a ella, y dedico
algunas palabras a su sonrisa.
Ya cumplí, fueron esas, tengo prisa,
oro es el tiempo... y yo no soy rico.
Las estrellas brillan, queman sus almas,
un embrión es otra muerte que nace
cual sonido de solitarias palmas.
Ambos queríamos que esto acabase,
y le agradezco por leerme con calma.
Fin de un soneto que fue puro envase.
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