poetakabik
Poeta veterano en el portal
La brasa de tu piel que me arrebola
me hiere los sentidos y me encanta,
sentirme devorado en la garganta
que me lanza al vacío y me enarbola.
Tu aliento, vendaval que me acrisola,
se cierne en mí cual tempestad que inflama,
y al borde de tu abismo me reclama
la sed de ser ceniza en tu aureola.
Mas sé que el fuego muere en su fervor,
y queda tras la hoguera lo marchito,
un eco de dolor en lo vivido.
Si arder es condición de este candor,
prefiero arder completo, y en lo escrito
hallar del fuego eterno lo perdido.
me hiere los sentidos y me encanta,
sentirme devorado en la garganta
que me lanza al vacío y me enarbola.
Tu aliento, vendaval que me acrisola,
se cierne en mí cual tempestad que inflama,
y al borde de tu abismo me reclama
la sed de ser ceniza en tu aureola.
Mas sé que el fuego muere en su fervor,
y queda tras la hoguera lo marchito,
un eco de dolor en lo vivido.
Si arder es condición de este candor,
prefiero arder completo, y en lo escrito
hallar del fuego eterno lo perdido.