Gabriel Parra
Poeta recién llegado
En el tibio placer de mi imaginación,
se esconden los perversos planes de obsesión,
suaves y espontáneos como el agua mía,
crecen drmáticos con ardor y apatía.
se esconden los perversos planes de obsesión,
suaves y espontáneos como el agua mía,
crecen drmáticos con ardor y apatía.
Parece que el dolor luce como canción,
y toma parte de mi alma con objeción,
corriendo por mis venas oigo que surgía,
y palpita en voz el corazón que ceñía.
y toma parte de mi alma con objeción,
corriendo por mis venas oigo que surgía,
y palpita en voz el corazón que ceñía.
Veo el último crepúsculo de mi vida,
en este caluroso rocío de luna,
al sufrir tu distancia y sentirte alejarte.
en este caluroso rocío de luna,
al sufrir tu distancia y sentirte alejarte.
El camino del placer es un viaje de ida,
que corrompe los mansos vientos de la puna,
conquistando el deseo vivo de olvidarte.
que corrompe los mansos vientos de la puna,
conquistando el deseo vivo de olvidarte.