Muchas gracias a los tres por vuestras lecturas (del soneto y de los poemas de Alfonso) y por vuestros comentarios.
Estimado Pablo: Buen amigo tienes en este poeta al que dedicas tu soneto. He leído los tres poemas suyos que nos ofreces y me han gustado de veras, como tu soneto. Ese verso "tus piedras moras cuando no romanas" que tan certeramente le vienen a Córdoba. ¿Qué decir? Pues otra vez que me ha gustado mucho.
Con un abrazo.
Salvador.
Me alegra que te haya gustado. A Alfonso también le ha gustado, según me dice.
Supongo que has jugado con el sonido de la aurora laureado , es enrevesado para los que hemos tenido problemas de dicción con las erres, eres y eles. Se me ocurre un poema para alguna Laura.
Buena apreciación. Se llama Aurora, pero aprovechando la aliteración quise hacer lo mismo que Petrarca hacía con el nombre de su amada Laura y el nombre de su no menos amado laurel,
honor de emperadores y poetas (soneto 263 del
Cancionero de Petrarca).
—brazos abierto hoy a tu memoria— ¿Aquí no sería abiertos? si no es así voy a necesitar una aclaración al sentido de la frase.
aunque hay un detalle que supongo que habrá sido un lapsus a la hora de escribir el verso 10 cuando dices "brazos abierto", tal vez se te olvidó poner la "s" y decir "brazos abiertos".
Veo que os ha extrañado que "abierto" aparezca en singular, pero es lo más lógico, pues complementa al sustantivo "paraíso" del verso anterior, no a "brazos": mi paraíso poético, normalmente cerrado para muchos (es una alusión, claro, a mi paisano Soto de Rojas), hoy está abierto para Alfonso. Y está abierto
en cuanto a sus brazos dirigidos hacia el amigo: la construcción aparentemente discordante "brazos abierto" es un acusativo griego, un recurso sintáctico que inauguró en nuestra lengua Garcilaso y Herrera continuó (a partir de la poesía latina y de los humanistas italianos), y que en Góngora eclosiona definitivamente: son bellas expresiones como
calzada plumas P(19,7), un arroyo /
mudo sus ondas S(1,248-249), donde la primavera /
calzada abriles y vestida mayos S(1, 576-577)... Lo que ocurre es que este cultismo sintáctico no tuvo fortuna más allá de Góngora y de sus imitadores más inmediatos: no sólo no se ha incorporado a la lengua común (como lo hizo desde muy temprano el ablativo absoluto), sino que tampoco ha prosperado en la lengua poética.
Las palabras se digieren mejor y con más sonoridad que en otros sonetos más rebuscados como cuando imitas el lenguaje de Góngora.
Me resulta simpática esta apreciación, Mouse, pues detrás de la aparente y relativa sencillez de este poema hay un montón de recursos poéticos:
- Hipérbaton en el inicio: Júbilo otoñal de la campanas que tañe en primaverales buganvillas [cuyas flores son como pequeñas campanas]
- Construcciones paralelas (vv. 3-4)
- Construcción favorita: piedras moras cuando no romanas
- Partícula ilativa: pues (v. 9)
- Latinismo ocluso en la referencia a Soto de Rojas
- Acusativo griego en un inciso (ya comentado: brazos abierto)
- El inciso del v. 10, que interrumpe el discurso en un juego de contraposición (cerrado/abierto)
- Imagen remota (v. 5): el río es un aleluya de espejos; de espejos, es evidente; aleluya, no tanto: el aleluya, también llamado iubilus en la antigüedad cristiana (como la primera palabra del poema), se solía cantar en gregoriano con largas y complejas frases llenas de bellísimos melismas (multitud de notas seguidas sobre la misma sílaba), que son como los meandros que el río Caicena describe entre los cerros, aleluya aunque breve
- Anfibología (v. 7): cantos se refiere tanto a las guijas del lecho del río y las piedras moras y romanas de sus orillas como a la música de su flujo
- Aliteración final que juega con la proximidad fonética entre laureado y la aurora (ya comentado, guiño a Petrarca)
Como ves, no se trata de un poema especialmente simple, aunque la complejidad, en este caso, está bastante camuflada por lo que puedo notar.
Saludos.