Jorge Salvador Tercero
Poeta recién llegado
-Es usted un cretino, don Venancio.
Se confunde conmigo, pues soy dama
que jamás ha yacido en otra cama
que la de mi difunto y fiel Amancio.
-Es usted caballero más bien rancio
cuyo amor mi atención apenas llama.
No pretendo montar del tema un drama,
he llegado al extremo del cansancio.
-Doña Elvira, rediez. ¡Qué disparate!
Soy un hombre de bien. Recapacite
Lo que Amancio dejó, que yo lo cate,
por lo menos en tanto resucite,
no es asunto, si usted me lo permite,
para armar tan ridículo debate
Se confunde conmigo, pues soy dama
que jamás ha yacido en otra cama
que la de mi difunto y fiel Amancio.
-Es usted caballero más bien rancio
cuyo amor mi atención apenas llama.
No pretendo montar del tema un drama,
he llegado al extremo del cansancio.
-Doña Elvira, rediez. ¡Qué disparate!
Soy un hombre de bien. Recapacite
Lo que Amancio dejó, que yo lo cate,
por lo menos en tanto resucite,
no es asunto, si usted me lo permite,
para armar tan ridículo debate