poetakabik
Poeta veterano en el portal
Nada es nuestro: ni el pulso ni la herida,
ni el nombre que aprendimos al mirarnos;
somos brisa de paso al encontrarnos
con esta luz prestada que es la vida.
Tanto afán por guardar lo que se olvida,
tanto miedo a caer y a desnudarnos…
y al final sólo queda el abrazarnos
a una paz que nos llega inadvertida.
Tal vez perder el “yo” sea descanso,
quedar desnudos, simples, sin memoria,
como el mar cuando duerme manso y manso.
Si todo se disuelve en la victoria
del silencio, bendigo este remanso:
amar fue cuanto tuve… y fue mi historia.
ni el nombre que aprendimos al mirarnos;
somos brisa de paso al encontrarnos
con esta luz prestada que es la vida.
Tanto afán por guardar lo que se olvida,
tanto miedo a caer y a desnudarnos…
y al final sólo queda el abrazarnos
a una paz que nos llega inadvertida.
Tal vez perder el “yo” sea descanso,
quedar desnudos, simples, sin memoria,
como el mar cuando duerme manso y manso.
Si todo se disuelve en la victoria
del silencio, bendigo este remanso:
amar fue cuanto tuve… y fue mi historia.