Guillermo Leòn
Poeta recién llegado
Pereza de otoño, de hojas y viento.
Los ocres, los grises; del humo el olor,
Y soles tan tibios como una caricia.
Tardes ruboradas, trinos de ocasión.
Parrales desnudos, dormidos, silentes.
Pereza de otoño; reposo de Dios.
Mejillitas frías, naricitas rojas.
Otoño es un niño jugando al sol.
Matices de fuego danzando en el bosque.
Crujir de las hojas; hongos, humedad.
Mi paso extraviado hollando el silencio.
Pereza de otoño y mi soledad.
Aromas ausentes, ¡y tan añoradas!
Hoy vino el otoño a encender mi hogar.
Los ocres, los grises; del humo el olor,
Y soles tan tibios como una caricia.
Tardes ruboradas, trinos de ocasión.
Parrales desnudos, dormidos, silentes.
Pereza de otoño; reposo de Dios.
Mejillitas frías, naricitas rojas.
Otoño es un niño jugando al sol.
Matices de fuego danzando en el bosque.
Crujir de las hojas; hongos, humedad.
Mi paso extraviado hollando el silencio.
Pereza de otoño y mi soledad.
Aromas ausentes, ¡y tan añoradas!
Hoy vino el otoño a encender mi hogar.

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