Abrahám Emilio
Emilio.
Miseria es escribirte este soneto,
dar flores, besos, dádivas, quererte...
mi alma dar semejante amor no puede,
es ficticio aun naciendo en muchos tiempos.
Mil primaveras en tu eterno afecto,
si digo que mi amor te calza, miente;
darte un cielo, un altar o luz por siempre
es vano, insuficiente, no hay ni mérito.
La piedad, el amor y la alegría
son frutos que me dio tu corazón
con su sangre y amor en lo infinito.
No puedo darte nada por la vida,
hijo junto a una madre nunca es dos
pues madre es una sola y es genuino.
dar flores, besos, dádivas, quererte...
mi alma dar semejante amor no puede,
es ficticio aun naciendo en muchos tiempos.
Mil primaveras en tu eterno afecto,
si digo que mi amor te calza, miente;
darte un cielo, un altar o luz por siempre
es vano, insuficiente, no hay ni mérito.
La piedad, el amor y la alegría
son frutos que me dio tu corazón
con su sangre y amor en lo infinito.
No puedo darte nada por la vida,
hijo junto a una madre nunca es dos
pues madre es una sola y es genuino.
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