Por los lunares de la fiel cornisa
que adornan los eternos caracoles
te voy buscando hacia aquellos soles
que contemplé una vez en tu sonrisa.
Cuando aterrice en la pupila lisa
y eternamente adore tus faroles,
preguntarás qué fue de esos guiñoles
que antaño carcomían mi camisa.
Comprenderás entonces que agotados
extraviaron mis dos polichinelas
con tus zapatos de álamo encarnados.
Y jamás volverán, pues, despreciados,
desconocen que ávida acuartelas
manantiales de sueño coronados.
que adornan los eternos caracoles
te voy buscando hacia aquellos soles
que contemplé una vez en tu sonrisa.
Cuando aterrice en la pupila lisa
y eternamente adore tus faroles,
preguntarás qué fue de esos guiñoles
que antaño carcomían mi camisa.
Comprenderás entonces que agotados
extraviaron mis dos polichinelas
con tus zapatos de álamo encarnados.
Y jamás volverán, pues, despreciados,
desconocen que ávida acuartelas
manantiales de sueño coronados.
::
::
::