Elizabeth Krauss
Poeta recién llegado
Soy aquel abandonado erial
que arroja un quejido abrumador
al recordar la lejana pasión
envuelta de un gusto solimán.
Un simún enloquecedor me rodea
agitando mis pastos, mi tierra,
sin sabores son a mi piel diadema,
y el corazón que grita su condena.
Se desatan sollozos de una lid,
me dejaron solo una senda de huellas,
pues nadie ha plantado aquí.
Espero que el cielo drrame amor
saciando mi sed,convertida en lluvia,
y nazca de mi yermo una flor.
que arroja un quejido abrumador
al recordar la lejana pasión
envuelta de un gusto solimán.
Un simún enloquecedor me rodea
agitando mis pastos, mi tierra,
sin sabores son a mi piel diadema,
y el corazón que grita su condena.
Se desatan sollozos de una lid,
me dejaron solo una senda de huellas,
pues nadie ha plantado aquí.
Espero que el cielo drrame amor
saciando mi sed,convertida en lluvia,
y nazca de mi yermo una flor.