Lucyfero
Poeta recién llegado
SONETOS A FINAL DE AGOSTO
I
Llorando morirá mi alma al consuelo
que dos semanas persiste la noche
y que luego, cautivado al derroche
volveremos a reír dejado el duelo.
Dará el amor, coronándose el cielo
septiembre a concluir, un último broche
haciendo bueno verano fantoche
volverá a bajar golpeando el suelo.
Mas entre ruinas de un alma alarida
bañada en lágrima desperezada
brotará la esperanza dolorida.
Distancia que de nuestro amor apiada
nos deja una cosa por advertida
"no volváis a sufrir, peor es nada".
II
Sé que duele tanto sentir perder
el fuego que allá el corazón curtía,
el brío que arder hacía alma mía
la sonrisa de un amor y un querer.
Mas nada del todo perdido fue
que un sólo instante de pura alegría,
que recuperarse podrá, en un día
pues tan sólo hay un amor, y un por qué:
Si me quieres, hasta se acaba el mundo,
si me amas, se retrae el universo
en un agujero grande y profundo.
Pues este magno amor no cabe en verso,
ni tan sólo en el cosmos un segundo
que vivirte amor, infinito adverso.
III
A crespón sombrío cubriendo el día
caía la noche en túnica oscura
era un tal miércoles, sombra premura
sentado aquí al lado del alma mía:
-¿Estás bien? -pregunta la muy sombría-.
Sufriste -dice con cierta dulzura.
-Es normal -afirmo con apresura-.
Amar, querer es sufrir, alma mía.
-Yo la vi -dice desesenfadada-.
Primero cuando no la conocías
yo ya estaba profunda enamorada.
-No importa, si sufres en demasía
si sigo por Irene apasionada
sufrir, es sólo cosita de un día.
I
Llorando morirá mi alma al consuelo
que dos semanas persiste la noche
y que luego, cautivado al derroche
volveremos a reír dejado el duelo.
Dará el amor, coronándose el cielo
septiembre a concluir, un último broche
haciendo bueno verano fantoche
volverá a bajar golpeando el suelo.
Mas entre ruinas de un alma alarida
bañada en lágrima desperezada
brotará la esperanza dolorida.
Distancia que de nuestro amor apiada
nos deja una cosa por advertida
"no volváis a sufrir, peor es nada".
II
Sé que duele tanto sentir perder
el fuego que allá el corazón curtía,
el brío que arder hacía alma mía
la sonrisa de un amor y un querer.
Mas nada del todo perdido fue
que un sólo instante de pura alegría,
que recuperarse podrá, en un día
pues tan sólo hay un amor, y un por qué:
Si me quieres, hasta se acaba el mundo,
si me amas, se retrae el universo
en un agujero grande y profundo.
Pues este magno amor no cabe en verso,
ni tan sólo en el cosmos un segundo
que vivirte amor, infinito adverso.
III
A crespón sombrío cubriendo el día
caía la noche en túnica oscura
era un tal miércoles, sombra premura
sentado aquí al lado del alma mía:
-¿Estás bien? -pregunta la muy sombría-.
Sufriste -dice con cierta dulzura.
-Es normal -afirmo con apresura-.
Amar, querer es sufrir, alma mía.
-Yo la vi -dice desesenfadada-.
Primero cuando no la conocías
yo ya estaba profunda enamorada.
-No importa, si sufres en demasía
si sigo por Irene apasionada
sufrir, es sólo cosita de un día.